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viernes, 6 de agosto de 2010

¿Por qué Nos da Miedo Volar?

"Todos fuimos hechos para volar, para darnos cuenta de nuestro increíble potencial como seres humanos. Pero en lugar de hacer eso, nos posamos en nuestras ramas, aferrados a las cosas que nos resultan familiares. Las posibilidades son infinitas pero, para la mayoría de nosotros, permanecen sin ser descubiertas". -Isha

¿Qué es ser verdaderamente libre? ¿Cómo encontrar ese espacio profundo de paz y tranquilidad, en donde todo resulta perfecto, todo es para nuestro bien? ¿Por qué a veces nos enganchamos con las historias y miedos del pasado? ¿Por qué no soltamos esas lozas pesadas que no nos dejan avanzar? ¿Será que fuimos creados para caminar en el fango? ¿Es esa la naturaleza del hombre o una consecuencia de nuestras telarañas mentales?

Estoy escribiendo desde el aeropuerto. Lugar que se ha convertido en mi segundo hogar sobre todo en estas últimas semanas, gracias a una emocionante gira para mujeres vendedoras de toda la República. No he parado de tomar avión tras avión, de quedarme observando en las diversas terminales cómo se entrelazan las historias y los personajes. Como muchos van, muchos llegan. Han sido días realmente enriquecedores. Estar en este lugar representa toda una metáfora y espejo de nuestra vida.

Cada sujeto que camina por aquí tiene un origen y un destino. Algunos vuelan por órdenes del jefe, otros por cuestión laboral o de descanso, pero hay unos cuantos que lo hacen simplemente para reencontrarse con ellos mismos, para crecer, para inspirarse y así seguir andando en este mundo con otra visión.

Lo importante en un viajero no es el destino, sino el querer y hacer el viaje. Lo que realmente trasciende es lo que aprende en esa nueva aventura. Desde luego que implica una decisión, además de pagar el boleto y armar un plan: Hay que atreverse a dejar la comodidad del hogar, lo calientito de las sábanas y el ajuste perfecto de la almohada que no tiene ningún hotel, el café de las mañanas, el abrazo de la esposa, la rutina y el horario.

Estoy consciente que algunas personas realmente detestan viajar. Probablemente porque no tienen muy buena relación con estos cambios de planes, horarios, camas o comidas; o tal vez porque piensan que el avión es una arma altamente peligrosa y en donde su vida está en la cuerda floja de manera constante. Algunos otros, claro está, no pueden salir de su círculo geográfico por cuestiones económicas. Sea lo que sea, el mensaje es claro: Hay quienes viajan y disfrutan, hay otros que sólo se suben al transporte y hay otros que se quedan a observar.

Al respecto, cuentan una historia:

Había una vez un rey que recibió como regalo dos magníficos halcones de Arabia. Eran halcones peregrinos, las aves más hermosas que se hayan visto jamás. El rey entregó las preciosas aves al maestro de cetrería para que las entrenara.

Pasaron los meses y un día el maestro de cetrería informó al rey que uno de los halcones estaba volando majestuosamente, planeando alto en los cielos, pero el otro halcón no se había movido de su rama desde el día que llegó.

El rey convocó a curanderos y hechiceros de todas las tierras para atender al halcón, pero ninguno pudo hacer que el ave volara. Luego le presentó la tarea a los miembros de su corte. Sin embargo, al día siguiente, el rey vio a través de la ventana del palacio que el ave no se movía de su percha.

Habiéndolo intentado todo, el rey pensó: “Tal vez necesito a alguien que esté más familiarizado con la vida del campo para que entienda la naturaleza del problema”. Entonces le dijo a su corte.

- Vayan a buscar al granjero. A la mañana siguiente el rey se emocionó al ver al halcón volando muy alto sobre los jardines del palacio y le dijo a su corte:

- Tráiganme al hacedor del milagro.

La corte rápidamente localizó al granjero, quien vino ante el rey. Éste le preguntó:
- ¿Qué hiciste para que el halcón volara?

Con reverencia, el grajero le dijo al rey:
- Fue fácil, majestad. Simplemente corté la rama.

¿Conoces gente así? ¿Gente paralizada como estatua que no vive realmente por no querer tomar decisiones, por no arriesgarse?

En algunos casos, existe la oportunidad de que una llamada de atención de Dios, un gesto de amor, un accidente, el perderlo todo o un ángel que aparece de pronto, puedan ayudarte a cortar la rama. Pero desafortunadamente, en la mayoría de los casos no sucede así, y de pronto se te va la vida y te das cuenta todo lo que has dejado por no querer soltarte.

Hace algunos meses me encontraba dando una Conferencia Vivencial en una reconocida universidad del país, cuando una de las maestras asistentes se acercó al final del evento, en la sesión de convivencia y abrazos con el público, para compartirme la lamentable noticia de que su hermano estaba muriendo lentamente, debido al cáncer que le había sido detectado hace algunas semanas; desafortunadamente el diagnóstico médico no había llegado a tiempo y estaba muy grave.

“El pudo haber volado muy lejos, pero prefirió caminar, irse por lo normal y si no tuvo una vida dramática, si hoy podría escribir una historia indiferente y con escenas de soledad. Me da tristeza tan sólo verle a los ojos, saber lo que pudo haber sido y experimentado, y que ahora ya no hay forma de regresar la historia, ya no es ni podrá ser”, me dijo la maestra con voz entrecortada.

Todavía resuenan en mi cabeza esas palabras. Y más porque es una “coincidencia” que desde hace más de diez años me toca conocer y escuchar en ciudades de todo tipo, color y sabor, con personas muy diferentes pero con ese factor denominador que termina por aniquilar todas las aspiraciones, las buenas intenciones o los deseos de una vida extraordinaria: El miedo a ir más allá, de volar, de cortar la rama.

Este fenómeno ya ni siquiera depende del tipo de educación recibida, la religión, la cultura o la capacidad económica. Le pega a todos, literalmente a todos aquellos que, se privan tanto de vivir, de sentir, de experimentar para evitar exponerse y sufrir, que terminan sufriendo más, mucho más que antes de ponerse esas cadenas. Es como aquella mujer que se queja amargamente del porqué todos los hombres son iguales, que termina rechazando cualquier relación por ese mismo miedo, pero al paso del tiempo se vuelve a quejar amargamente el porqué está sola. Es entrar a un círculo vicioso que gracias a nuestras creencias parece imposible de cerrar.

Nos da miedo volar, porque hacerlo implica una responsabilidad y compromiso. Cuando volamos sabemos que somos los únicos dueños de nuestras decisiones. Ya no podemos echarle la culpa a la relación pasada, al jefe prepotente, a la mamá sobreprotectora o a la situación del país. Nos da miedo volar porque sabemos que al hacerlo cortaremos de tajo la vida anterior, esa historia que nos hacía sentir tan “cómodos” y tan “seguros”.

Nos da miedo volar, porque implica que muchas personas hablarán de nosotros, para bien y para mal. Representa que dejarás muchas personas a tu paso, algunas de ellas que probablemente conocías de toda la vida.

Nos da miedo volar porque no es lo que hace la gente normal, no es lo que te enseñan en casa ni en la universidad. “Lo aparentemente normal”, es encajar en la sociedad, seguir las conductas, normas, y prototipos de la mayoría.

Algunas de las razones por lo cual la gente se envuelve en este sistema de vida nada positivo y deja de tener resultados:

-Indiferencia: El pensar que todo es y seguirá siempre igual.
-Mediocridad: ¿Para qué ser mejor si así con esto ya más o menos vivo?
-Dependencia: Si fulanito me acompaña…Si Sutanita también lo hace…Si me amas…
-Miedo al futuro: ¿Y si me vuelven a traicionar? ¿Y si pierdo lo que tengo ahora? Mejor me quedó aquí. “Más vale malo por conocido que bueno por conocer”.
-Inseguridad: Lo más seguro es que me vaya mal. No creo tener tanta suerte.
-Ego: El querer ir más allá y volar significa que no estabas en el mejor lugar que tú pensabas. Definitivamente es un golpe duro y a la cabeza para tu ego, pero bajo un enfoque puramente racional, bastante primitivo.

Los demás, la sociedad, la pareja, los padres: En resumen, todos aquellos que andan por la calle y hasta aquellos que te aman, pero que piensan que lo que ellos creen es lo mejor para ti. Son todas las personas que te dicen “no te esfuerces” “no pierdas tu dignidad” “no te cambies de ciudad” “sigue como siempre, así estás bien”. Y que aunque tú sabes perfectamente que todo ese ruido mental no es verdadero para tu vida y ni siquiera te ayuda, te lo terminas creyendo por comodidad.

Uno de los libros que llegó hace poco a mi vida y agradezco infinitamente la sincronía para que esto sucediera, es de la autora australiana Isha, quien ha propagado de forma terrenal y práctica, el estado de libertad espiritual. En su libro (que es un deber leer si compartes nuestra filosofía) que precisamente lleva por título “¿Por qué caminar si puedes volar?” (en donde aparece también la historia de los dos halcones) habla sobre diversas facetas que nos ayudan a quitarnos ataduras y dejar de reprimirnos para ir a encontrarnos con lo que realmente deseamos. La primera de ellas es Abrazar el momento presente, y precisamente está basada en cortar la rama o como lo he mencionado en mis Conferencias y Seminarios, saltar la barda.

Cuando saltas la barda, encuentras realmente lo más emocionante de la vida, que desde hace mucho tiempo te estaba esperando. Cuando haces las paces con tu espíritu y con tu corazón, cuando realmente te perdonas y perdonas, cuando sanas, es justo ahí cuando desaparecen los rencores, las creencias negativas y el autoboicot. Es cuando te das cuenta, que el miedo a volar no te llevará a ningún lado más que a una indiferencia constante y a una vida descolorida.

¿Por qué no renunciar a la empresa y montar un negocio propio? ¿Por qué no hacer lo que más nos gusta para pasar más tiempo con la familia? ¿Por qué no tomar un mes de descanso, viajando sin destino? ¿Por qué no ir al cine solo? ¿Por qué no amar y dejarse amar? ¿Por qué no escribir ese libro, crear ese proyecto o saludar al desconocido? ¿Por qué no dejamos de caminar y comenzamos a volar?

Para vivir “de verdad”, intensamente, hay que correr riesgos. Quedarnos estáticos no resulta nada productivo y sí muy tedioso. Si por temor a caernos, no subimos a la bicicleta jamás aprenderemos lo que eso significa. Si todo el tiempo nos estuvieran cargando en la arena por miedo a ensuciarnos los pies, nunca conoceríamos el mar.

Es tiempo de despertar, de quitarse la venda de los ojos. Es momento para subirse al avión y volar. Regálate la oportunidad de decir SÍ, y de esta forma poder encontrarte con la vida que realmente deseas, basada en el amor, la paz, la abundancia y la felicidad.
Fuente: www.DavidMontalvo.com.mx


Atentamente,

Eloy Romero Laura
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sábado, 31 de julio de 2010

Arriesgate a Vivir - Si no te arriesgas, no hay ninguna posibilidad...

Reír es arriesgarse a parecer tonto.

Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.

Hacer algo por alguien es arriesgarse a involucrarse.

Expresar sentimientos es arriesgarse a mostrar tu verdadero yo.

Exponer tus ideas y sueños es arriesgarse a perderlos.

Aceptar tus errores es arriesgarse a ser juzgado

Amar es arriesgarse a no ser correspondido.

Vivir es arriesgarse a morir.

Esperar es arriesgarse a la desesperanza.

Lanzarte es arriesgarse a fallar.

Si te arriesgas puede que no lo logres,
pero aprenderás como hacerlo mejor la próxima vez.

Si no te arriesgas , no hay ninguna posibilidad de que lo logres
Y Cada vez mas dejaras que tus miedos y las opiniones de los demás controlen tu vida, crearas una prisión de la que tu tendrás la llave, pero con el tiempo hasta olvidaras que la tienes.

Tomar riesgos calculados te convertirán
en una persona Libre.


Atentamente,

Eloy Romero Laura
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sábado, 24 de julio de 2010

6 Factores clave para el exito y liderazgo.

Habilidades básicas. Los empleadores, incluyendo a aquel para quien trabajas actualmente, aprecian a los empleados que pueden leer bien, escribir bien, y pensar bien. Para mejorar tu vocabulario puedes aprender una nueva palabra por día.

Habilidades personales. ¿Sabes hablar bien? ¿Puedes interactuar con tus compañeros y tus clientes de una manera positiva y no confrontacional? ¿O con los iguales a ti, lo que están sobre ti o por debajo? ¿Puedes negociar y hablar de manera asertiva cuando es necesario? La inteligencia emocional es una habilidad clave para llegar y mantenerse adelante.

Entusiasmo y conocimiento. Tu actitud será determinante. ¿Estas mostrando interés en las tendencias, metas y objetivos de tu departamento o la empresa? ¿Haces algo más de lo que te pide tu trabajo? Mientras mas aprendes y muestres interés en los demás y otros tópicos mas se vera reflejado positivamente en tu imagen ante la empresa.

Persistencia y coherencia. ¿Estas tratando a cada persona que te encuentras como alguien a quien deseas servir y entregar excelentes servicios? Trabaja de manera consistente, llega temprano, lucha para mejorar cada día en un 1% en las áreas claves de tu desempeño y serás puesto en la categoría de los valiosos a los ojos de tus superiores.

Desarrollo profesional. ¿Te interesas en mejoras continuas? ¿Vas a seminarios, tomas clases, te entrenas y aprendes nuevas habilidades que te harán competitivo? Si no lo haces piensa lo siguiente: Alguien mas con tus mismas habilidades si lo esta haciendo. En las carreras se gana por una fracción de segundo. Cada paso que avanzas en tu desarrollo profesional puede significar esa fracción de segundo en la carrera contra tus competidores. Las personas exitosas aprenden durante toda su vida.

Desarrollo de la carrera. La diferencia entre el desarrollo profesional y el de la carrera es el tiempo. Desarrollar la carrera se refiere a la planificación y al establecer metas, un proceso que puede durar entre tres a cinco años.
Fuente: www.blog-emprendedor.info


Atentamente,


Eloy Romero Laura
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sábado, 17 de julio de 2010

Camina, Camina, pero nunca te Detengas.

CAMINA, CAMINA, PERO NUNCA TE DETENGAS.

Desde mi balcón mirando a las 20 millas que alcanza mi vista
( el horizonte), he dejado vagar mi mente por un momento y
mientras recorría la distancia, podía ir mirando de lado a
lado solos los lindos recuerdos de mi pasado.

Perdona rápido, pero cuando beses házlo apasionado y
lento, como si el tiempo se detuviera y los segundos les
pidieran permiso a los minutos y los minutos a las horas.
Camina para cualquier dirección pero camina, háste sentir,
demuéstrales que tú también tienes derecho a existir.

Camina y camina, pero ten presente que tus pisadas son
tu legado, no permitas que abusen de ti. Eres responsable
donde caminas cuando pones tus pies, no mires a los
lados, sigue de frente con tu mirada puesta en el infinito;
allí, donde solamente las águilas se atreven.

Defiende tus derechos, nadie más lo hará por ti, salte
de la rutina, nunca te pares, pero siempre camina.
Si te caes, ni siquiera mires a tu alrededor para buscar
ayuda; levántate a la velocidad de un trueno, porque
tu debes continuar caminando en tu propio terreno.

Camina día y noche si es posible, pero nunca te detengas
aunque el mundo gire. Es tu obligación terminar tus
metas trazadas, aquellas que te hicieron perder tantas
madrugadas, porque la aurora no venía y al sol una
simple nube lo cubría.

Si tienes que cubrir tus plantas de acero, házlo pero
no te detengas, porque detrás de la página del fracaso,
está el éxito. La vida no es fácil, somos nosotros que
ponemos rocas en nuestro camino, y poco a poco
vamos construyendo nuestro propio destino.

Dále un zarpazo a la vida, dile que también tu tienes
derecho, dile que tu vas a seguir a como de lugar
porque tú estás decidido a no fracasar.

Camina y camina pero no te detengas, puede ser que
al doblar la esquina está tu recompensa. Es tu deber
seguir hasta que el cuerpo aguante, hasta que el
tiempo se ponga viejo, hasta que se termine tu sendero.

No te canses de caminar, sigue y sigue.........

-"En la vida, cuando tus caídas sean provocadas
por tus fracasos; acuérdate que tienes la tierra
para amontiguar tú golpe. Es tu obligación
LEVANTARTE y seguir hacia adelante, porque
habrán millones de puertas esperando que tú
las toques".
Por Ray Bueno.


Atentamente,


Eloy Romero Laura
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viernes, 9 de julio de 2010

Sólo por hoy - Seré feliz.


Seré feliz. Arrancaré de mi espíritu todo pensamiento triste. Me sentiré más alegre que nunca. No me lamentaré de nada.

Hoy agradeceré a Dios la alegría y la felicidad que me regala.

Trataré de ajustarme a la vida. Aceptaré el mundo como es y me adaptaré a él. Si sucede algo que me desagrada, no me mortificaré ni me lamentaré. Agradeceré que haya sucedido, porque así se puso a prueba mi voluntad de ser feliz.

Hoy seré dueño de mis nervios, de mis pensamientos, de mis impulsos. Para triunfar tengo que tener el dominio de mí mismo.

Trabajaré alegremente, con entusiasmo y con amor. Haré de mi trabajo una diversión. Comprobaré que soy capaz de trabajar con alegría.

No pensaré en los fracasos. Si las personas a quienes les tengo afecto me desprecian, lo ofreceré al Señor.

Seré agradable. Si comienzo a criticar a una persona, cambiaré la crítica por el elogio. Toda persona tiene sus defectos y sus virtudes. Olvidaré los defectos y concentraré mi atención en sus virtudes. Evitaré conversaciones y discusiones desagradables.

Hoy voy a eliminar dos plagas : la prisa y la indecisión. Viviré con calma, con paciencia, porque la prisa es la enemiga de una vida feliz y triunfadora. No permitiré que la prisa me acose, ni que la impaciencia me abrume. Haré frente a todos los problemas con decisión y valentía y no dejaré ninguno para mañana.

No tendré miedo, actuaré valientemente. El futuro me pertenece, olvidaré lo desagradable del pasado. Tendré confianza en que Dios ayuda a los que trabajan y luchan. No envidiaré a los que tienen más dinero, más belleza o más salud que yo.

Trataré de resolver los problemas de hoy. El futuro se resuelve a sí mismo. El destino pertenece a los que luchan.

Hoy tendré un plan que habré de realizar. Si algo se me queda por hacer no me desesperaré, lo haré mañana.

No pensaré en el pasado ni guardaré rencor a nadie, practicaré la ley del perdón. Asumiré mis responsabilidades y no echaré la culpa de mis problemas a otras personas. Comprobaré que Dios me ama y me premia.

Haré un bien a alguien. ¿A quién? Quizás a mí mismo. Buscaré a otra persona para hacerlo, sin que lo descubra. Seré cortés y generoso. Trataré de pagar el mal con bien.

Al llegar la noche comprobaré que Dios me premió con un día de plena felicidad, y le daré gracias.

Y de mañana haré otro día como hoy.



Atentamente,

Eloy Romero Laura
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sábado, 3 de julio de 2010

Ni te quejes, Ni te LAMENTES.

Nadie está excento de las controversias, las adversidades,
las crisis, ni de los problemas . El punto mágico y estratégico
radica en cómo nosotros enfoquemos la percepción del
resultado de nuestros cinco sentidos.

El ser humano las mayorías de las veces hace el papel de
una esponja, porque tiene la capacidad de absorver las dos
vertientes ( positivas y negativas) que estabiliza el balance
de nuestro equilibrio.

Cuando nos quejamos y nos lamentamos, estamos gastando
nuestra saliba, ingerimos toxinas negativas, envenenamos el
aire de nuestro entorno y aquellos oídos que escuchan nuestras lamentaciones y quejas porque:

"las quejas impiden el libre desarrollo de las cosas positivas que están para ti".

No existe ese ser humano que haya vivido y esté viviendo o que
no haya experimentado adversidades. Cuando éstas se presentan
a veces inesperadamente o conscientes de que se van a presentar;
en vez de quejarnos, busquenos la manera de sacar una solución
a corto o a largo plazo, porque el problema es problema cuando
tú lo enfocas negativamente, pero si tú lo ves como algo que cada
uno de nosotros tiene que liriar en la pasarela de nuestras vidas,
te vas a afectar menos y más rápido vas a encontrar parcial o
completa la solución del problema, dice Mi gran amigo
Prof. Juan Bosch: " cuando el factor problema nace, con él
también nace el factor solución". Es algo muy personal que
cada uno de nosotros debe resolver.

Muchos de nosotros acostumbramos a cargar el burro ajeno con
la carga nuestra, claro es mucho más fácil, delegar nuestras
responsabilidades a otras personas ( este flajelo es muy bien
conocido en nuestra sociedad en todos los niveles). Buscamos
un respiro con el aire ajeno. Debemos de ser más justos
consigo mismo, afrontando y desbaratando las diferentes clases
de rocas en nuestro camino; sino tenemos un martillo grande
de aire para desmolerla rápido, buscaremos una mandarria,
un martillo, o sino otra roca. Esta labor debe de ser únicamente
nuestra, porque a cada quien el día le trae su propio afán.

No nos olvidemos que cada vez que pedimos un favor, hasta
ahí llega nuestra libertad, porque nos convertimos en esclavo
del mismo. Al pedir éste, estamos interfiriendo en el
manejo del diario vivir a quien le pedimos el favor. Aunque:

"casi siempre en la vida, todo se rige a través de un interés marcado"

El mismo cubre todas las dimensiones del
ser humano en todas las esferas y sus subdiviciones.

No te quejes, ni te lamentes. Contagia todo lo que hagas con
pensamientos positivos y verás cómo poco a poco irán
disminuyendo las adversidades y los problemas.

La vida es muy corta, para gastar energías, tiempo, sueño, en
problemas que muchas veces son provocados por nosotros
mismos. La vida es un ratito solamente, para chismear, enojarse,
llorar, quejarse, lamentarse. La vida es un previlegio, para
no disfrutarla y vivirla apegada a nuestros semejantes. La vida
es un soplo que nos otorgaron como un regalo pasajero, no
eterno. La vida debe vivirse intesamente disfrutando sus segundos,
sus minutos, sus horas, sus meses y sus años, hasta que se nos
cumpla el tiempo que nos han prestado, para que cada uno
de nosotros pueda dejar su propio legado.

Echa palante con tu vida, gózala y disfrútala a todo dar, es tuya.
No permitas que otros la vivan por ti. Es algo que se da una sola vez,
no es eterna y la misma que vives ahora, se convertirá en polvo,
lo peor es que no sabes cuando, por lo tanto vives hoy intensamiente.

Autor: Ray Bueno


Atentamente,

Eloy Romero Laura
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