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martes, 18 de agosto de 2009

¿Somos dueños de nuestra vida?

Tal vez no somos dueños de lo único que realmente nos pertenece... nuestra vida.

Especialmente esa mañana desperté con la sensación que me llevaban al paredón. La idea de tener que luchar con el tráfico durante una hora u hora y media, entre 15 o 20 minutos para encontrar lugar en el estacionamiento y finalmente llegar estresado a un lugar donde tendría que pasar 12 o más horas, haciendo lo que no me gustaba, conviviendo con gente que no era afín a mi en absoluto.

Tenía que hacerlo porque esa actividad me permitía solucionar mi situación económica, pero en realidad me sentía en una prisión.

Ese día, de regreso a casa, metido en un tráfico tremendo que me daba mucho tiempo para reflexionar, decidí terminar con ese martirio cotidiano y buscar una solución para hacer lo que realmente quería... ¡Ser dueño de mi vida!.

Era un precio muy alto el que estaba pagando por un salario con el que sólo podía cubrir mis necesidades básicas.

Obviamente mis posibilidades de destacar en esa actividad eran muy reducidas, ya que no me despertaba el menor entusiasmo ni interés.

Pensé, cuantos estaremos en esta situación, esclavizados a una actividad que tenemos que hacer porque no nos queda otro remedio, en realidad no es cuestión de la actividad en sí, porque tal vez es la que nos gusta, sino de la estructura en que se realiza.

Lo que realmente nos desalienta es la falta de estímulo y la rutina en que caemos, las presiones a que nos vemos sometidos nos obligan a dar cada vez más, para justificar lo que se nos paga. Perdemos la libertad y el derecho que tenemos de realizar actividades gratificantes, fuera del entorno laboral.

Bueno, me dije en mi reflexión, ¿por qué no emplear la energía, capacidad y talento que pueda tener en beneficio propio?

Una de las principales barreras que nos imponemos los seres humanos para emprender nuevos horizontes es el temor a dejar lo seguro, aunque eso "seguro", sólo nos permita sobrevivir penosamente. Ese temor lo genera la falta de confianza en sí mismo, la pobre imagen que tenemos en nuestras capacidades.

Desde luego esa actitud se refleja en todos los ámbitos de nuestra vida. Nos aferramos a personas, situaciones y a toda clase de ataduras que nos esclavizan porque no nos atrevemos a cambiar. Preferimos vivir con el concepto: "Más vale malo por conocido, que bueno por conocer".
Prefiero: "Morir de pie, que vivir de rodillas".

Es hora de tomar el timón de nuestras vidas y construir un mejor destino.
¡Podemos lograrlo no hay duda! sólo tenemos que intentarlo, si nos equivocamos no pasa nada, siempre existe otra oportunidad.

Henry Ford decía: "Si crees que puedes tienes razón y si crees que no, también la tienes".
En otras palabras, somos el resultado de la imagen que nos hemos formado de nosotros mismos.
No nos limitemos, tenemos mucho más capacidad de lo que creemos, sólo hace falta ponernos a prueba.

Piensa y actúa, que tus ideas no se queden en el aire, pruébalas, a ver que pasa. Lo que si te puedo asegurar es que si no lo haces, nunca lo sabrás.
La vida es una gran aventura, una caja de sorpresas que favorece a aquellos que saben conquistarla.

Atrévete a soñar, pero atrévete también que esos sueños se hagan realidad.
La diferencia entre sueño y meta es que las metas son sueños con una fecha concreta para convertirlos en realidad.

Un sueño es solo un sueño, algo que queda fuera de la realidad si no se materializa.

De lo único que en verdad somos dueños es de nuestros pensamientos y también responsables de ellos. Es lo único que podemos controlar, pero cuando somos capaces de cambiarlos, algo se modifica en en el interior de cada quién. En la medida que modificas tus pensamientos, el mundo cambia contigo.

Sucede lo mismo que con la paciente que consultó al psiquiatra porque sentía que el mundo estaba contra ella. Ya no aguanto al a gente doctor, le decía, todos me agreden y me molestan.
El médico le extendió una receta indicándole que si tomaba ese medicamento se iba a relajar y ver la vida con otra óptica.

Después de un tiempo se encontraron y el médico le preguntó: ¿Como sigue señora? a lo que ella respondió: Viera doctor como ha cambiado el mundo.

En otras palabras, en a manera de pedir, está el modo de dar.

Cuando cambiamos nosotros, cambia también nuestro entorno.

Vive intensamente, recuerda que:

¡El mejor momento de tu vida, es el que estás viviendo en este preciso instante!


Por Jaime Borbolla

Atentamente,

Eloy Romero Laura
http://www.triunfaya.com/
http://www.oportunidades-negocio.com/
Skype: eloy_romero




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